La bañera, un elemento muy característico de las viviendas con más de 20 años, pero poco utilizado en la actualidad.

Este es un arduo debate cuando uno piensa en reformar un baño, que hacer. Si cambiar la bañera por plato de ducha o no. Esta decisión es una decisión que uno debe meditar detenidamente, ya que detrás de ella conlleva un cambio de estilo de vida, sin contar el coste de la obra y sus consecuencias.

En primer lugar, hablemos de la bañera. Es un elemento muy característico de las viviendas de hace más de 20 años hacia atrás, ya que todas disponían de una y era poco habitual, por no decir imposible encontrar un plato de ducha en ellas.

Este elemento era muy representativo desde la época babilónica en el siglo 1800 ac, donde piscinas bañaban a los originarios de la Grecia clásica.

Este sistema evolucionó hasta llegar a la actual bañera, donde grandes obras de arte han representado escenas en ellas. Era un utensilio donde llenabas la misma con agua hasta las rodillas y con un trapo te lavabas el cuerpo. Posteriormente, se representó como un elemento de la burguesía, ya que este tradicional barreño sirvió para tumbarse y relajarse, y ello connotaba poder y riqueza.

Con los años, ha perdido protagonismo este hecho, siendo un sanitario donde cada vez más los usuarios buscan la comodidad, la practicidad y, sobretodo el ahorro de agua.

Una de las razones principales por elegir entre plato de ducha en vez de bañera es la seguridad. En los actuales platos de ducha se encuentran prácticamente a ras de suelo, donde no necesitas levantar la rodilla para acceder. Esto simplifica la entrada, principalmente para personas de edad avanzada o con dificultades.

Por otro lado, y tal y como hemos indicado, el ahorro de agua que provoca. Cuando llenas una bañera sueles destinar una media de 200 litros de agua, mientras que en una ducha tradicional puedes gastar alrededor de 30 litros, dependiendo de lo ágil que sea tu ducha.

Por ultimo y no menos importante, la limpieza. Evidentemente la ducha tiene un mejor acceso y, por lo tanto, cuesta menos acceder para limpiarla. La bañera es más incomoda y dispone de mayores dificultades.

La ducha ha cambiado nuestro estilo de vida. Ahora buscamos varias duchas diarias para refrescarnos. Antaño se realizaba un baño semanal.

Antes de acabar, nos gustaría recordaros que, antes de pensar en los platos de ducha, pensad en el revestimiento de las paredes, ya que, al eliminar la bañera quedará un faldón inferior donde, si no disponéis del mismo revestimiento tendréis que adquirirlo o, en su defecto, cambiarlo en todo el baño, para que combine estéticamente.

Recordad que podéis visitar nuestra exposición y ver las diferentes combinaciones y acabados donde elegir.

Os esperamos!